Alisha y Sagar : dar siempre que puedas.

– Sagar, trae un poco de agua – ordena la joven de ojos marrones. 

Mientras la mujer sigue sentada a un lado de su puerta, un pequeño de unos 4 años sale corriendo de casa.  El sudor cae por la frente de la mujer,  su garganta árida intenta humedecerse con un poco de su propia saliva casi inexistente. 

El niño mira curioso, pregunta muy bajito a la altura de los muslos de la joven aun de pie bajo el dintel de su puerta.   La mujer vuelve el rostro y sonríe al niño, que se sujeta del vestido de su madre, mientras un joven de ojos celestes sale por la puerta empujando al niño a la calle.  Trae un vaso de plástico blanco colorido por el tiempo, se inclina y ofrece el agua. 

Rápidamente todas las recomendaciones para viajar a la India van pasando una a una por la cabeza de la mujer… “no comer en la calle”, “cubrirse los hombros”, “no beber agua no embotellada”…. “no beber agua no embotellada” … pero por sobre todas las cosas… “ten cuidado con el agua!”

Y ante la atenta mirada, coge el vaso, sorbe un poco y traga, el cuerpo lo agradece, y decide tomarlo entero.  “lo que no mata engorda”, se repite una y otra vez. 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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